5 Mitos Sobre la Hipertrofia que Debes Conocer

Publicado el 26 de agosto de 2025, 12:12
5 mitos sobre la hipertrofia que debes conocer

Introducción

Si llevas un tiempo en el mundo del fitness, es muy probable que te hayas sentido ahogado en un mar de consejos contradictorios. Entras al gimnasio con un plan y, de repente, alguien con más músculo que tú te dice que "estás levantando demasiado peso para tonificar", mientras que el influencer de moda en Instagram jura que la única forma de crecer es "confundiendo al músculo" cada semana. Lees un artículo que defiende las 8 repeticiones como el número sagrado y otro que te anima a no parar hasta que tus brazos se sientan como gelatina. Esta cacofonía de "bro-science" y mitos pasados de generación en generación es la principal causa de frustración y estancamiento para miles de personas que, como tú, solo quieren ver resultados reales por su esfuerzo.

Pero, ¿y si te dijera que existe un antídoto para todo este ruido? ¿Y si pudieras entrenar con la confianza de saber que cada serie, cada repetición y cada decisión que tomas está respaldada por la ciencia más sólida y actual?

Esa es la promesa de este artículo. No estamos aquí para darte otra opinión más. Estamos aquí para desmantelar, uno por uno, los 5 mitos más extendidos sobre la hipertrofia muscular, utilizando como armas la fisiología y la evidencia científica de más alto nivel: revisiones sistemáticas y metaanálisis. Al terminar de leer, no solo sabrás qué no hacer, sino que entenderás los principios fundamentales que realmente gobiernan el crecimiento muscular.

La premisa fundamental que debes interiorizar desde ya es esta: la hipertrofia no es un misterio insondable, sino una adaptación fisiológica predecible a un estímulo específico. Tu cuerpo no crece por arte de magia, ni por "confusión" o por seguir rituales arcanos. Crece porque le das una razón poderosa para hacerlo. Hoy, vas a descubrir cuáles son esas razones y cómo aplicarlas de forma inteligente y eficiente para, por fin, construir el físico que deseas sin perder más tiempo en estrategias que no funcionan.

Mito 1: "Para crecer, hay que hacer siempre entre 8 y 12 repeticiones"

El Mito:

Este es, quizás, el dogma más arraigado en la cultura de gimnasio. La idea de que existe una "zona mágica" de entre 8 y 12 repeticiones para maximizar el crecimiento muscular es tan común que se enseña casi como una ley inmutable. Según esta creencia, hacer menos de 8 repeticiones es exclusivo para la fuerza, y hacer más de 12 es solo para la "resistencia" o para "marcar". Muchos estructuran toda su vida de entrenamiento en torno a este rango, temiendo que cualquier serie que se desvíe de él sea una serie desperdiciada.

La Ciencia: El Esfuerzo es el Rey, no el Número de Repeticiones

La investigación científica moderna ha demolido este mito de forma contundente. Si bien el rango de 8-12 repeticiones es ciertamente efectivo, está lejos de ser la única o necesariamente la mejor manera de estimular la hipertrofia. La evidencia actual, resumida en múltiples metaanálisis, concluye que se pueden lograr ganancias musculares similares en un espectro de repeticiones muy amplio, desde tan solo 5 hasta más de 30 por serie, siempre y cuando se cumpla una condición crucial: el esfuerzo aplicado.

El verdadero motor de la hipertrofia no es el número de repeticiones, sino el grado de esfuerzo, que se mide por la proximidad al fallo muscular momentáneo (el punto en el que no puedes completar una repetición más con la forma correcta). Un metaanálisis fundamental de Schoenfeld et al. 2017) analizó los resultados de 21 estudios y no encontró diferencias significativas en el crecimiento muscular cuando se comparaban regímenes de entrenamiento con cargas altas (pocas repeticiones) y cargas bajas (muchas repeticiones), siempre que las series se llevaran cerca del fallo.

Pero, ¿cómo es posible que levantar un peso que solo puedes mover 5 veces y uno que puedes mover 30 veces produzcan el mismo crecimiento? La respuesta está en los dos mecanismos principales que estimulan la hipertrofia:

  1. Tensión Mecánica: Es la fuerza que tus fibras musculares deben generar para oponerse a una carga externa. Es, sin duda, el factor más importante para el crecimiento. Cuando levantas cargas pesadas (por ejemplo, en un rango de 5-8 repeticiones), la tensión mecánica en cada fibra es altísima desde el principio.

  2. Estrés Metabólico: Se produce por la acumulación de subproductos metabólicos (como el lactato y los iones de hidrógeno) dentro del músculo durante el ejercicio, especialmente en series más largas (por ejemplo, 20-30 repeticiones). Este "ardor" o "quemazón" que sientes también envía una potente señal anabólica (de construcción muscular).

Cuando entrenas pesado, la tensión mecánica es la protagonista. Cuando entrenas más ligero pero con muchas repeticiones y cerca del fallo, el estrés metabólico juega un papel más relevante. Sin embargo, en esas últimas y difíciles repeticiones de una serie larga, la velocidad de contracción disminuye drásticamente, lo que aumenta la tensión en las fibras musculares activas, logrando también un alto grado de tensión mecánica. Al final, ambos caminos conducen a un estímulo hipertrófico similar.

Conclusión Práctica: Periodiza tus Rangos de Repeticiones

En lugar de casarte con el rango de 8-12, entrena de forma más inteligente. La mejor estrategia es utilizar una variedad de rangos de repeticiones en tu programa de entrenamiento, lo que se conoce como "periodización ondulante" o simplemente una programación bien estructurada.

  • Incorpora series pesadas (5-8 repeticiones): Utilízalas en ejercicios compuestos como sentadillas, peso muerto o press de banca. Esto maximizará la tensión mecánica y te hará más fuerte, lo que a su vez te permitirá levantar más peso en rangos de repeticiones más altos.

  • Utiliza el rango clásico (8-15 repeticiones): Es un punto intermedio fantástico que equilibra bien la tensión mecánica y el estrés metabólico. Funciona de maravilla para la mayoría de los ejercicios de aislamiento y accesorios.

  • No temas a las series largas (15-30+ repeticiones): Son excelentes para ejercicios de aislamiento (como elevaciones laterales, extensiones de cuádriceps o curls de bíceps) y para acumular un gran estrés metabólico. Son una herramienta fantástica para finalizar un entrenamiento y llevar al músculo a un nivel de fatiga diferente.

La clave es el esfuerzo. Da igual el rango que elijas, si terminas la serie con la sensación de que podrías haber hecho 5 o 6 repeticiones más, el estímulo habrá sido subóptimo. Apunta a terminar la mayoría de tus series sintiendo que solo te quedaban 1-3 repeticiones en el tanque.

Mito 2: "Si no tienes agujetas, no has entrenado bien"

El Mito:

Muchos levantadores de pesas persiguen las agujetas (ese dolor muscular de aparición tardía, o DOMS por sus siglas en inglés) como si fueran una medalla de honor. Se ha instalado la creencia de que si al día siguiente no te cuesta sentarte o levantar los brazos, tu entrenamiento fue una pérdida de tiempo. Esta mentalidad lleva a la gente a cambiar constantemente de ejercicios o a buscar formas extremas de entrenamiento con el único objetivo de sentir ese dolor familiar, creyendo que es un sinónimo directo del crecimiento muscular.

La Ciencia: El Daño Muscular es Solo una Parte, no la Meta

Las agujetas son principalmente el resultado de microrroturas en las fibras musculares, una respuesta inflamatoria a un estímulo al que tu cuerpo no está acostumbrado. Si bien el daño muscular es uno de los tres mecanismos implicados en la hipertrofia (junto con la tensión mecánica y el estrés metabólico), la ciencia ha demostrado que no es el más importante y, desde luego, no es un requisito indispensable para crecer.

Un estudio de Damas et al. (2015) investigó la relación entre el daño muscular, la síntesis de proteínas musculares (el proceso de construcción de músculo) y la hipertrofia a lo largo del tiempo. Descubrieron que, en las primeras semanas de un nuevo programa de entrenamiento, el daño muscular y las agujetas eran muy elevados, pero la mayor parte de la síntesis de proteínas se destinaba a reparar ese daño, no a construir nuevo tejido. A medida que los participantes se adaptaban, el daño muscular y las agujetas disminuían drásticamente, pero la síntesis de proteínas destinada a la hipertrofia aumentaba.

Esto se explica por un fenómeno llamado "efecto de la serie repetida" (repeated bout effect). Tu cuerpo es una máquina de adaptación increíblemente eficiente. La primera vez que haces un ejercicio, el shock es grande y el daño es considerable. Pero en las sesiones posteriores, tu cuerpo ya ha reforzado las estructuras y mejorado las vías neurales, por lo que sufre mucho menos daño con el mismo estímulo.

Por lo tanto, la ausencia de agujetas no significa que no estés estimulando el crecimiento. De hecho, a menudo significa lo contrario: que tu cuerpo se está adaptando bien y tu capacidad de recuperación es óptima. El verdadero indicador de un entrenamiento efectivo y de que estás progresando no es el dolor, sino la sobrecarga progresiva. ¿Estás levantando más peso que el mes pasado? ¿Estás haciendo más repeticiones con el mismo peso? ¿Estás completando más series efectivas a lo largo de la semana? Esas son las métricas que importan.

Conclusión Práctica: Céntrate en el Rendimiento, no en el Dolor

Deja de perseguir las agujetas. Son un pésimo indicador de un entrenamiento productivo a largo plazo. Unas agujetas extremas pueden, de hecho, ser contraproducentes, ya que pueden limitar tu capacidad para entrenar ese grupo muscular de nuevo con la frecuencia y la intensidad adecuadas, afectando negativamente a tu volumen de entrenamiento semanal total.

En su lugar, lleva un diario de entrenamiento y enfoca toda tu energía en la sobrecarga progresiva. Tu objetivo en cada sesión debería ser superar de alguna manera tu rendimiento anterior.

  • ¿La semana pasada hiciste 3 series de 10 repeticiones con 80 kg en sentadilla? Esta semana intenta hacer 3x11 con 80 kg, o 3x10 con 82.5 kg.

  • ¿No sientes agujetas después de tu día de pierna? ¡Fantástico! Significa que te estás recuperando bien y que puedes volver a entrenar las piernas antes y con más intensidad, lo que a la larga se traducirá en más crecimiento.

Recuerda: el progreso se mide en el rendimiento que puedes demostrar en el gimnasio, no en el nivel de dolor que sientes al día siguiente.

Los 5 mitos sobre la hipertrofia que te están perjudicando

Mito 3: "Para obtener los mejores resultados, hay que entrenar siempre al fallo"

El Mito:

Este mito es popular entre los culturistas de la vieja escuela y aquellos con una mentalidad de "todo o nada". La idea es que para asegurarte de que has dado el máximo estímulo posible al músculo, cada serie debe llevarse hasta el fallo muscular absoluto, el punto en el que eres físicamente incapaz de realizar otra repetición. Se cree que cualquier cosa menos que eso es dejar "ganancias sobre la mesa".

La Ciencia: Una Herramienta Potente, pero de Doble Filo

Entrenar al fallo muscular tiene un beneficio claro: garantiza la máxima activación y reclutamiento de unidades motoras. Para que una fibra muscular crezca, primero debe ser activada, y las últimas repeticiones antes del fallo son las que reclutan esas fibras de alto umbral que tienen el mayor potencial de crecimiento. Sin embargo, este beneficio viene con un coste muy elevado.

Un metaanálisis reciente de Refalo et al. (2022) comparó los efectos del entrenamiento al fallo frente al entrenamiento sin fallo en la fuerza y la hipertrofia. Su conclusión fue que, cuando el volumen de entrenamiento (series x repeticiones x peso) se igualaba, no había beneficios adicionales en la hipertrofia por entrenar consistentemente al fallo. De hecho, encontraron que entrenar al fallo inducía niveles mucho más altos de fatiga neuromuscular.

Esta fatiga es el gran problema. Entrenar al fallo no solo cansa al músculo, sino que impone un estrés desproporcionado al sistema nervioso central (SNC). Una sola serie llevada al fallo puede generar una fatiga que tarda varios minutos en disiparse, afectando negativamente el rendimiento en las series posteriores de esa misma sesión. Si llevas al fallo la primera serie de press de banca, es casi seguro que podrás hacer menos repeticiones totales en la segunda y tercera serie que si te hubieras guardado un par de repeticiones en la recámara en la primera.

A largo plazo, el abuso del entrenamiento al fallo puede comprometer tu capacidad de recuperación entre sesiones, disminuir tu volumen de entrenamiento semanal total (que es un factor clave para la hipertrofia) y aumentar significativamente el riesgo de lesión, ya que la técnica tiende a degradarse en esas últimas repeticiones forzadas.

En lugar de pensar en términos binarios (fallo o no fallo), la ciencia moderna propone un enfoque más inteligente y sostenible: el RIR (Reps in Reserve o Repeticiones en Reserva). El RIR es una forma de autorregular la intensidad, indicando cuántas repeticiones más crees que podrías haber hecho al final de una serie.

  • RIR 0: Es el fallo muscular. No podrías haber hecho ni una repetición más.

  • RIR 1: Podrías haber hecho una repetición más.

  • RIR 2: Podrías haber hecho dos repeticiones más.

La investigación sugiere que entrenar en un rango de RIR 1-3 proporciona un estímulo para la hipertrofia prácticamente idéntico al de entrenar al fallo (RIR 0), pero con una fracción de la fatiga generada (Grgic et al., 2021).

Conclusión Práctica: Usa el Fallo como una Herramienta Quirúrgica, no como un Mazo

El entrenamiento al fallo no es el enemigo, pero debe usarse con inteligencia y moderación.

  • La mayor parte de tu entrenamiento (aproximadamente el 80%) debe realizarse en un rango de RIR 1-3. Esto te permitirá acumular un gran volumen de entrenamiento de alta calidad sin freír tu sistema nervioso.

  • Reserva el entrenamiento al fallo (RIR 0) para la última serie de un ejercicio concreto, especialmente si se trata de ejercicios de aislamiento con bajo riesgo de lesión (por ejemplo, un curl de bíceps con mancuernas, una extensión de tríceps en polea o una elevación lateral).

  • Evita llevar al fallo muscular ejercicios complejos y de alto riesgo como las sentadillas pesadas, el peso muerto o el press militar con barra, ya que el riesgo de una lesión grave supera con creces cualquier beneficio marginal.

Gestionar la fatiga es tan importante como crear un estímulo. Entrenar cerca del fallo, pero sin llegar a él en la mayoría de las series, es la estrategia más inteligente para un progreso sostenible a largo plazo.

Mito 4: "Hay que sorprender al músculo para que siga creciendo"

El Mito:

Este es un clásico del marketing de la industria del fitness. La teoría de la "confusión muscular" postula que si haces los mismos ejercicios durante demasiado tiempo, tu cuerpo se "acostumbra" y deja de responder. Por lo tanto, la solución es cambiar constantemente tu rutina de ejercicios, idealmente cada semana, para "sorprender", "confundir" o "pillar desprevenido" al músculo y forzarlo a adaptarse y crecer.

La Ciencia: El Músculo no se Confunde, se Sobrecarga

Este mito carece de cualquier base fisiológica. Los músculos no tienen conciencia ni se "aburren". Son tejidos que responden a una única ley fundamental: la sobrecarga progresiva. Para que un músculo crezca, el estímulo que se le aplica a lo largo del tiempo debe aumentar en magnitud. O levantas más peso, o haces más repeticiones con el mismo peso, o haces más series, o mejoras la técnica para que el mismo peso sea más demandante.

Cambiar constantemente de ejercicios es, de hecho, la forma más eficaz de sabotear la sobrecarga progresiva. ¿Cómo puedes saber si estás progresando en tu press de banca si esta semana haces press de banca con barra, la siguiente press inclinado con mancuernas y la otra aperturas en máquina? Es imposible medir el progreso si la variable que mides (el ejercicio) cambia constantemente.

Cada vez que introduces un ejercicio nuevo, hay una fase inicial de aprendizaje motor. Tu sistema nervioso está aprendiendo a coordinar el movimiento de la manera más eficiente. Gran parte de las "ganancias" iniciales en un nuevo ejercicio son neurales, no musculares. Si cambias de ejercicio antes de haber dominado el patrón de movimiento y haber empezado a progresar en la carga, nunca llegas a aplicar la tensión mecánica creciente y sostenida que realmente impulsa la hipertrofia a largo plazo.

Como señalan todas las revisiones sistemáticas sobre los principios del entrenamiento de fuerza, la especificidad y la sobrecarga progresiva son los pilares del progreso (Kraemer & Ratamess, 2004). Necesitas ser consistente con una selección de ejercicios efectivos para volverte muy bueno y muy fuerte en ellos.

Conclusión Práctica: Adhiérete a un Programa y Enfócate en Progresar

La solución no es la confusión, sino la consistencia y la progresión planificada.

  • Elige un programa de entrenamiento bien estructurado y síguelo durante un mínimo de 4 a 8 semanas (un mesociclo). Esto te dará tiempo suficiente para aprender los movimientos, perfeccionar tu técnica y, lo más importante, empezar a añadir peso o repeticiones de forma sistemática.

  • Tu objetivo principal no es "sorprender" al músculo, sino "desafiarlo". El desafío proviene de aumentar la demanda, no de cambiar el tipo de demanda.

  • Los cambios en los ejercicios deben ser estratégicos, no aleatorios. Puedes cambiar un ejercicio si te has estancado por completo después de múltiples intentos de progresión, si te causa dolor o si simplemente quieres introducir una nueva variante después de un mesociclo para trabajar el músculo desde un ángulo ligeramente diferente. Pero estos cambios deben ser planificados, no un producto del caos semanal.

Deja de confundir a tus músculos y empieza a sobrecargarlos. La verdadera magia reside en la disciplina de seguir un plan y la satisfacción de ver cómo tus números en los ejercicios clave aumentan semana tras semana.

Mito 5: "Para tonificar, hay que hacer poco peso y muchas repeticiones"

El Mito:

Este es, probablemente, el mito más perjudicial y extendido, especialmente entre quienes se inician en el gimnasio con el objetivo de "tonificar". La creencia es que levantar pesos pesados te hará "voluminoso/a", mientras que levantar pesos ligeros durante muchas repeticiones (a menudo más de 15-20) esculpirá el músculo, le dará una apariencia "larga", "marcada" y "tonificada" sin añadir tamaño. Esto ha llevado a incontables horas de entrenamiento ineficaz con pesas rosas y un esfuerzo mínimo.

La Ciencia: "Tonificar" no Existe Fisiológicamente

Vamos a ser absolutamente claros: el concepto de "tonificación" tal y como se entiende popularmente no existe. No hay ningún proceso fisiológico que se llame "tonificar". No puedes cambiar la forma de un músculo (su inserción y origen están determinados genéticamente) ni puedes "marcarlo" o "esculpirlo" con un tipo específico de entrenamiento.

La apariencia "tonificada" que la gente busca es, en realidad, el resultado de dos factores completamente independientes:

  1. Tener una cantidad suficiente de masa muscular.

  2. Tener un porcentaje de grasa corporal lo suficientemente bajo como para que la forma de ese músculo sea visible.

No puedes "definir" un músculo que apenas existe. El primer paso es siempre construir músculo, y el proceso para construirlo se llama hipertrofia. Y como hemos establecido en el Mito 1, la hipertrofia se puede lograr con cargas pesadas y pocas repeticiones, o con cargas ligeras y muchas repeticiones, siempre que el esfuerzo sea alto (cerca del fallo).

Hacer 20 repeticiones con una mancuerna que podrías levantar 40 veces no produce ningún estímulo para el crecimiento. Sin embargo, hacer 20 repeticiones con una mancuerna con la que casi no puedes llegar a la repetición 21 sí es un estímulo hipertrófico muy potente. Por lo tanto, no es el "poco peso y muchas repeticiones" lo que importa, sino el esfuerzo aplicado, independientemente del peso.

El segundo componente es la pérdida de grasa, que se logra a través de un déficit calórico sostenido, es decir, consumiendo menos calorías de las que tu cuerpo gasta. Ningún ejercicio puede quemar grasa de una zona específica (la "reducción de grasa localizada" es otro mito). La grasa se pierde de forma sistémica en todo el cuerpo.

Conclusión Práctica: Entrena para Construir, Come para Revelar

Si tu objetivo es un físico "tonificado", tu estrategia debe tener dos frentes claros y separados:

  1. Entrenamiento: Olvida la idea de "tonificar". Tu objetivo en el gimnasio es construir masa muscular (hipertrofia). Para ello, sigue un programa de entrenamiento de fuerza bien estructurado que aplique el principio de sobrecarga progresiva. Utiliza una variedad de rangos de repeticiones (pesado, moderado y ligero), pero asegúrate siempre de que el esfuerzo sea alto (RIR 1-3). No tengas miedo de hacerte más fuerte; es el camino más directo hacia la mejora de tu composición corporal.

  2. Nutrición: Para que el músculo que estás construyendo sea visible, necesitas reducir la capa de grasa que lo recubre. Esto se consigue manteniendo un déficit calórico moderado y sostenible. Prioriza un consumo adecuado de proteínas (esencial para mantener la masa muscular mientras pierdes grasa), consume muchas verduras, frutas y carbohidratos complejos, y mantén una ingesta saludable de grasas. A continuación te dejo una calculadora de calorías para ayudarte a saber cuantas necesitas consumir para perder grasa: Calculadora de calorías

La "tonificación" no es un tipo de entrenamiento, es el resultado final de haber construido una base sólida de músculo y haber reducido la grasa corporal para poder verlo.

Conclusión: La Verdadera Clave de las Ganancias Musculares

Hemos viajado a través de la niebla de la desinformación y hemos salido al otro lado con una visión clara, respaldada por la ciencia. Hemos aprendido que no existe una "zona mágica" de repeticiones, que el esfuerzo es el verdadero rey. Hemos entendido que las agujetas no son un indicador fiable del progreso, sino que la sobrecarga progresiva es la métrica que realmente cuenta. Hemos descubierto que entrenar al fallo constantemente es una estrategia insostenible y que el RIR es una herramienta mucho más inteligente. Hemos desterrado la idea de "confundir" al músculo, abrazando en su lugar la consistencia. Y, finalmente, hemos descompuesto el mito de la "tonificación" en sus dos componentes reales: construir músculo y perder grasa.

Si te quedas con una sola idea de este artículo, que sea esta: el crecimiento muscular no es un arte místico, sino una ciencia de adaptación. Los principios clave que debes grabar a fuego en tu mente son:

  • Esfuerzo Adecuado: Lleva la mayoría de tus series cerca del fallo muscular (RIR 1-3).

  • Sobrecarga Progresiva: Esfuérzate por ser un poco mejor que la última vez, ya sea con más peso, más repeticiones o mejor técnica.

  • Volumen de Entrenamiento Inteligente: Acumula suficientes series efectivas por grupo muscular a la semana, pero gestionando la fatiga para poder recuperarte.

  • Consistencia y Paciencia: Adhiérete a un plan estructurado el tiempo suficiente para ver resultados medibles.

La verdadera magia no reside en un suplemento revolucionario, un ejercicio secreto o una rutina exótica. Reside en la aplicación consistente y disciplinada de estos principios fundamentales, día tras día, semana tras semana. Ahora tienes el conocimiento. Tienes las herramientas. Deja atrás los mitos, entrena con inteligencia y confianza, y prepárate para construir la mejor versión de ti mismo.

Bibliografía

  • Damas, F., Phillips, S., Vechin, F. C., & Ugrinowitsch, C. (2015). A Review of Resistance Training-Induced Changes in Skeletal Muscle Protein Synthesis and Their Contribution to Hypertrophy. Sports Medicine, 45(6), 801–807. https://doi.org/10.1007/s40279-015-0320-0
  • Grgic, J., Schoenfeld, B. J., Orazem, J., & Sabol, F. (2021). Effects of resistance training performed to repetition failure or non-failure on muscular strength and hypertrophy: A systematic review and meta-analysis. Journal of Sport and Health Science, 11(2), 202–211. https://doi.org/10.1016/j.jshs.2021.01.007
  • Kraemer, W. J., & Ratamess, N. A. (2004). Fundamentals of Resistance Training: Progression and Exercise Prescription. Medicine & Science in Sports & Exercise, 36(4), 674–688. https://doi.org/10.1249/01.mss.0000121945.36635.61
  • Refalo, M. C., Helms, E. R., Trexler, Eric. T., Hamilton, D. L., & Fyfe, J. J. (2022). Influence of Resistance Training Proximity-to-Failure on Skeletal Muscle Hypertrophy: A Systematic Review with Meta-analysis. Sports Medicine, 53(3). https://doi.org/10.1007/s40279-022-01784-y
  • Schoenfeld, B. J., Grgic, J., Ogborn, D., & Krieger, J. W. (2017). Strength and Hypertrophy Adaptations Between Low- vs. High-Load Resistance Training. Journal of Strength and Conditioning Research, 31(12), 3508–3523. https://doi.org/10.1519/jsc.0000000000002200

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